sábado, 10 de diciembre de 2011

-"Ser sublime sin interrupción"

Cómo comenzar un blog? Esa fue la primera pregunta que me atacó cuando finalicé el diseño de la página. Nada tenía en mente pero deseaba contar algo y sea lo que sea que escribiese se tradujera a “Hola, aquí estoy tratando de pensar y ayudar, de hacer mi vida un poco mejor”
Me consumo día tras día en el deseo de que algo rescatable me suceda, algo digno de mención, algo sublime, más nada sucede. No comprendo (o no comprendía) por qué existen personas que siempre tienen algo que contar. Aquellas que atraen toda la atención de las reuniones relatando sus experiencias y “hazañas” haciéndote reír o llorar o dejándote la boca abierta o los pelos de punta, como si nos introdujeran alucinógenos.  
Y me pregunto por qué no puedo yo atraer esa atención?, no por pedante y vanidosa, si no por lo que el hecho en si significa: tener algo que contar.
Entonces, es cuando me pregunto ¿Qué podría yo relatar? Mis aventuras épicas en el colegio? En la red? Mis incidentes amorosos o amistosos o familiares? No. Emoción: nula.   
Así, siguiendo un hilo de pensamientos lógicos llegué a la conclusión de que el problema no era mi vida, sino yo. Esas personas que son al público lo que el pescado es al pescador, sólo le agregan sabor al relato, lo retocan. No poseen una vida deslumbrante, ellos son los deslumbrantes, son ellos el alucinógeno, el fucsia sobre el negro. La vida por sí sola no suele ser impresionante, no suele ser “relatable”, sino, más bien, monótona. Dicha perspectiva se torna un tanto terrorífica para un adolescente con ganas de vivir, de progresar, de luchar.
Por ello, decidí tomar las riendas y demostrarle a mi lado pesimista que puedo llegar a una fiesta y atraer la atención con mis relatos (o en la red). Sin importar lo que adultos deprimidos y no deslumbrantes digan respecto a la vida, sin importar nada ni nadie, porque puedo hacer grandiosa yo también. Quiero ser deslumbrante y deslumbrar colorear de morado lo blanco y de negro lo gris. Lápices me sobran, más me faltaba el papel.
Y aparezco aquí con una página dedicada a deslumbrar, dedicada a la sublimidad, para todos aquellos que compartan mis pensamientos y quieran tomar un alucinógeno cuando sientan que encuentran demasiado real la realidad o necesiten una hora morada en un día demasiado blanco.
Esta página está dedicada a todos aquellos que me quieran acompañar a cumplir con un nuevo propósito: al de “ser sublime sin interrupción” como dijera una vez Boudelaire.
Para contribuir con el mismo, resolví escribir todos los días algo, lo que sea que se me ocurra, y si no es todos los días, al menos una vez por semana (por un año completo), si lo logro, me autorregalaré algo al finalizar los 365 días del ciclo. No se qué específicamente, pero sí se que algo será.

No hay comentarios:

Publicar un comentario