Lo conocí una noche de noviembre. Yo, tendida en mi cama trataba de conciliar el sueño. Debo haber estado al menos una hora despierta pensando en las cosas estúpidas que suelo pensar de noche, como en una pareja enamorada (WTF), planeando días venideros, delirando con navidad o filosofando.
Me encontraba al borde de la primera fase del sueño, con el peso del sopor sobre mí, cuando un fuerte ruido proveniente del jardín me sobresaltó. Algo había golpeado la ventana. Me asusté y como suele sucederles a personas con ANIASP (altos niveles de imaginación alterada y sugestión potenciada) empecé a escuchar ruidos, ver luces o “imágenes” todos sin origen o naturaleza alguna. Siendo esta una faceta más que conocida para mí traté de concentrarme en un solo pensamiento a la vez (la cursi pareja enamorada) y fundamentar el ruido del jardín diciéndome que fue sólo mi perro, que todo iría bien. El resto de sonidos, luces e “imágenes” no eran reales sino producto de la excitación neuronal que la liberación de [1]Adrenocorticotropas (hormona del miedo) había producido, y de apoco me fui tranquilizando.
-Mika te quiero-
-Si ya se, pero yo no- más una sonrisa burlona en su rostro lo desmintió, y a continuación sus labios danzaron en un beso ATP, que luego se convirtió en un tango Apto para Mayores de 18 Años.