domingo, 11 de diciembre de 2011

La comandante de mi vida


Si tuviera que usar sólo una palabra para describirla lo haría con “Sublime”. Es simple, no vale darle más vueltas. Ella es el más claro reflejo de quien debería yo ser. La llamaría mi comandante de vida, suele ser la única que me infunde ánimos cuando los necesito. La aprecio, la quiero, es una amiga como ninguna otra lo es. De hecho nadie podría saber más de mí que ella. La compañera ideal, si fuera real.
Tal vez, si me dieran a elegir uno de mis personajes para proveerle de carne, huesos, sangre, venas, cuerpo, seguramente la elegiría a ella. Es por eso que decidí darla a conocer primero a ella antes que a otros.
Cada una de sus partículas resplandecen valor, nobleza. Y a través de su traje de acero forjado por el mismísimo Dios puedes ver pecados morbosos de almas sin aliento reflejados en él. Empuñaría su espada y  escudo con el valor de trescientos hombres para protegerte, defenderte, para luchar, porque no se dejará vencer. Su pureza, su fidelidad no se lo permitirían.
Ella fue la elegida entre miles, millones para la misión de devolverle a la humanidad la inmortalidad recientemente vendida. Para devolverle a los hombres el título de hombres y sus almas perdidas por segunda vez.
Siempre vestida con su traje, su espada enfundada y su escudo indestructible en mano. Pendiente al llamado. Su mirada desinteresada y su humilde semblante le otorgan la sublimidad buscada. Revestida de una pálida y suave piel; tenues curvas de mujer te confundirían. No te dejes engañar. Cuatrocientos kilos carga a diario en su traje. De las más fuertes en el equipo.
Sagaz. No intentes con ella, pocas cosas la conmueven. Su foco esta en la batalla, en el enemigo del subsuelo. Luchando a diario contra los demonios de mi vida no le resta tiempo para temas externos.
Su voz resalta entre los sonidos vulgares de una vida gris y mediocre. Jamás nada podría igualar la sublimidad de su presencia.
Así entenderás que ella es La Guerrera, la comandante de mi vida.   

¿Soy yo valiente?

Considero que en la actualidad no hay muchas maneras de darse cuenta de la valentía que portamos. Los mitos y fantasías desaparecieron, no existen monstruos o fantasmas contra los que luchar, ni seres extraños que nos acosen en las noches con sonidos paranormales. Esas creencias populares desaparecieron (lamentablemente). Lo único que nos acosa ahora son violadores y asesinos que nos acechan con armas de fuego reales y nos amenazan con tener que pagar grandes sumas de dinero o con la vida de un ser querido.
Y contra ello no podemos enfrentarnos, debemos ser precavidos, nuestra vida va en ello. Si tratas de luchar, estas comportándote no como un noble y valiente guerrero, sino como un tremendo tarado.
Como desearía que una aventura paranormal se postrara delante de mí y dijera mi nombre, llamándome a todo pulmón. ¿Asistiría?  No lo se. Uno nunca sabes de lo que es capaz de hacer hasta que no se encuentra en la situación de hacerlo. Pero si me emocionaría, me pondría feliz.
Pero no. La vida nunca es como en los libros de ficción. No existe el típico protagonista curioso y valiente que descubre verdades ocultas, que se ensalza contra las fuerzas oscuras y termina ganando. De hecho no existen fuerzas oscuras contra las que luchar porque ¿Cómo ganarle al narcotráfico? ¿Cómo ganarle a la estafa? Las mismas las llevamos dentro, somos nosotros esas fuerzas. El mundo no se divide en buenos y malos, en presas y depredadores, víctimas y verdugos. El mundo somos nosotros, y todos hemos jugado en ambos papeles alguna vez en nuestra vida.
Creo que no existen las personas buenas, ni las malas. Son nuestras decisiones las buenas o las malas. Ni siquiera los sentimientos entran en dicha división, ya que no se pueden controlar y lo incontrolable no entra en la categorización de bueno y malo.
La única valentía que existe es la cursi y metafórica. “Valiente es el que se enfrenta a los problemas diarios y bla bla bla” Estoy de acuerdo con todo ello pero desearía un poco de sabor. Le falta sal y vinagre a la ensalada pero las mejores marcas han dejado de fabricarse.